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26 feb. 2016

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Recuerdos del CDV Campeon

En 2001, el CDV contra todo pronóstico doblegó a Llanquihue, coronándose campeón de Chile, por única vez.
Ignacio Leal
 
Zepeda, con el rostro al lado de la copa, y Prützmann, el más alto del equipo. Foto: Facebook.
Valdivia está a una victoria de la hazaña, de obtener por segunda vez en su historia una corona nacional. Es el anhelo de una ciudad completa, el que ya se hizo realidad una única vez, en la liga de 2001. Quienes lo vivieron, fanáticos y jugadores, reconocen un acto heroico en aquellos playoffs de la entonces Dimayor, en los que llegaron como uno de los quintetos más débiles (clasificados en 6º lugar), pero terminaron marcando un capítulo importante de la historia del básquetbol chileno.

“Fue algo impensado. Primero le ganamos a la U. de Concepción, que tenía a Patricio Briones, al Flaco (Jorge) Valencia, y a Popeye (Marcelo) Ruiz en su mejor momento”, recuerda el conductor de aquel CDV campeón, Francisco Zepeda. Y continúa: “Después enfrentamos a Osorno, que era el campeón vigente. Ahí supimos que podíamos ser campeones, ganamos con carácter por 3-0”.
En ese cinco también estaban los extranjeros Reginald Poole y Anthony Bishop; junto a los nacionales  Víctor Zamora, Nelson Méndez y un joven Claus Prützmann. Este último, ahora con 35 años, es el actual capitán del CDV.
“Yo era suplente. Recuerdo que nos apodaban ‘bad boys’ porque jugábamos al límite de lo permitido. Era un  equipo con carácter y no le hacíamos el quite a jugar de frente, a ir al suelo a buscar pelotas o a dejar el brazo arriba”, comenta el pivote, que volvió del retiro convencido por el actual proyecto valdiviano.
La final fue contra Llanquihue, que en sus filas tenía a figuras como Daniel Viáfora, Matt Hilton y el goleador del básquetbol dominicano Jack Michael Martínez. La ganaron por 4-3.
“Fue algo muy lindo. Es lo más importante que me ha pasado en el deporte. Jugamos una final de siete partidos y terminamos ganándola en Puerto Montt (99-85). Fue algo que marcó a la ciudad; cuando volvimos nos estaban esperando 5 mil personas a las 5 de la mañana para celebrar con nosotros”, rememora Zepeda.
Prützmann concuerda: “Siempre quedé marcado por esa final. Es un recuerdo que nunca se olvida y una lección”. Fue el filósofo italiano Vico quien planteó que la historia es cíclica. En Valdivia, 14 años pueden alcanzar para firmar otra hazaña.
 
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