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23 sept. 2016

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Vuelve la ilusión de la Liga y San Lorenzo va por el bi

Comienza la edición número 33 de la Liga Nacional, con el campeón San Lorenzo como principal candidato y un grupo de pocos pero feroces competidores.

No fue un receso más el de la última temporada de la Liga. Evidentemente lo que más marcó este impasse de 90 días desde la coronación de San Lorenzo de Almagro 4-0 ante La Unión de Formosa fue el conflicto que, por partes, mantuvo en vilo a la competición, llegando por momentos a sospecharse que el inicio en tiempo y forma era inviable. Pero no fue lo único que ocurrió. Hubo un tema de alguna manera vinculado, que fue el movimiento económico de los clubes. A partir de la amenaza de las 8 fichas extranjeras, algunos aprovecharon la excusa para sincerarse hacia adentro y monitorear mejor sus níumeros, sin mirar tanto a los que mayores recursos tienen. Fue el caso de Gimnasia de Comodoro, por poner quizá el ejemplo más claro, pero no el único: Peñarol tuvo que reacomodarse, lo mismo que Regatas Corrientes, aunque las realidades de los tres será en principio distinta. No será lo mismo competir con poco en el Norte que en el Sur. A todo esto, el campeón San Lorenzo, a diferencia del año pasado, cuando logró tarde la plaza y tuvo que pagar mucho por sus fichas, esta vez se organizó con tiempo, invirtió donde creyó conveniente invertir (lo que le costó el disgusto de la partida de Walter Herrmann, su símbolo del año pasado), y aunque cambió el 70% del equipo (solo quedaron Mata y Aguirre), todo indica que su potencia es mayor del que comenzó la 2015/16. Quizá no tanto del que la terminó.
Pero analicemos a los de Lamas, que indudablemente empiezan como favoritos por esto que acabamos de decir. Cambió a su base suplente (Faggiano) por Scala. Podríamos decir que aquí no ganó tanto, pero seguro no perdió. Sumó al puertorriqueño Guillermo Díaz y a Selem Safar para la posición del dos, en lugar de Marcus Elliott y Bernardo Musso. Gran crecimiento en este punto. Mantuvo a Mata de alero y sumó a Deck por Herrmann. Perdió en el mano a mano, obviamente, pero como después se quedó con Mathías Calfani y Matías Sandes, no debería tener problemas para seguir cubriendo con mucha calidad la posición del cuatro. De otra manera, eso está claro. En el pivote dejó ir a Matthew Bryan para incorporar a Jerome Meyinsse. Quizá menos ofensivo el exFlamengo que Bryan, pero con más recursos defensivos. En definitiva, Lamas tendrá un plantel muy bien balanceado, con 9 jugadores para rotar permanentemente y no sufrir con las lesiones como el año pasado y para hacer frente a dos competencias (Liga y Liga de las Américas), más el trascendental juego del 14 de octubre ante los Toronto Raptors de la NBA con presencia.
¿Quiénes serán sus potenciales enemigos? En el Sur no vemos mucha oposición en su camino. Gimnasia de Comodoro, a partir de la caída en desgracia del Grupo Indalo, perdió a su principal financista, y eso lo obligó a desprenderse de su columna vertebral: Clancy, Aguerre y Mainoldi. Le quedó la media cancha De los Santos-Schattmann, pero su juego se verá resentido muy claramente. Peñarol, también por temas económicos, apostó a un plantel viable, pero sin las aspiraciones de otros tiempos. De hecho, fichó a 3 extranjeros sin antecedentes importantes, uno de ellos chileno. Seguramente tendrá más participación Acuña, que viene pidiendo espacio.
El equipo que podría cambiar un poco el dominio de los cuervos es Obras, aunque tampoco hay que medirlo solo por las incorporaciones de Walter Herrmann y Martín Leiva. Los tacheros jugarán con pocas fichas mayores reales, pero sólidas, porque a los nombrados hay que agregarle a dos buenos extranjeros como Horner y Brown. Casalánguida después apostará por jóvenes: Barral y Zurbriggen en la base, Zanzottera como escolta reserva, Bortolín en la pintura y el finlandés Haanpaa, que dejó buenas impresiones. Si le alcanzará para dar pelea lo dirá la manera en la que el entrenador pueda dosificar esfuerzos y en la forma en la que retorne Leiva.
Ferro amenazó al principio con tirarse por todo, pero después bajó un poco su vorágine y terminó colocándose en un puesto de espectador peligroso, donde dependiendo de la química que consigan los nuevos integrantes uniéndose a los viejos, puede ser muy molesto. Creció sin dudas como protagonista.
Weber Bahía Basket genera opiniones contradictorias. Por un lado, por la edad de su plantel, tras llegar a semifinales debería esperarse que siga subiendo, pero por el otro, la realidad marca que ya no pasará inadvertido y, de entrada, los rivales lo tomarán más en cuenta. Será una temporada básicamente de desafío. El plantel es exactamente el mismo que llegó a semis, único caso que no hizo ninguna variante.
¿El resto? Quilmes comenzó un proceso de transición para ordenar sus finanzas y apostó a pibes liderados por Vildoza, más algunos veteranos como Cavaco y Eslava. Le puede salir bien, porque jóvenes como Flor, Basualdo o Sansimoni tienen hambre de minutos. Habrá que ver si los aprovechan. 
Otro que sigue en transición es Boca, que no termina de definir qué quiere para el básquetbol del club. Volvió a confiar en Ronaldo Córdoba, pero sin darle un gran presupuesto. No pinta para pelear arriba. Argentino e Hispano aparecen como los más débiles, con la aclaración que cada año hacemos en relación a los que ascienden y dejan varios jugadores del equipo, como es el caso de Hispano. Esa química lograda en el TNA puede acompañarlos en el principio.
El Norte volverá a ser una carnicería, porque si bien Regatas bajó su presupuesto, Instituto y Atenas lo mejoraron y armaron equipos con aspiraciones. La Unión no pudo retener a Elsener pero se llevó a Diego García y fichó al venezolano Vargas, que a este nivel podría ser una grata sorpresa. 
Los dos equipos santiagueños vuelven a arrancar con la idea de ir por todo. Quimsa cambió bastante, perdió a Deck, pero mantuvo a su buque insignia (Battle), más Romano, y se llevó a Hopson (habrá que ver cómo vuelve de su lesión) y a un muy interesante extranjero como Spurlock. Como le ocurre a varios, tendrá que readaptar su juego a medida que transcurra el torneo. Material tiene. Olímpico, en cambio, hizo muchas menos modificaciones, porque entendió, con razón, que el año pasado hizo casi todo bien y entonces no debía tirar por la borda la apuesta. Este año además debutará en competencias internacionales, por lo que se reforzó puntualmente. Es obviamente candidatazo.
Lo mismo corre para San Martín de Corrientes, el equipo que más fuerte jugó desde lo económico, llevándose a la dupla de Gimnasia Aguerre-Mainoldi, manteniendo a Wood y agregando también a Tintorelli, Faggiano y el cubano Rey García. Nombres le sobran. Con todos ellos Sebastián González tendrá que armar un equipo. Instituto y Atenas este año no quieren quedarse fuera de los playoffs y por eso, de distinta forma, mejoraron sus plantillas. Los griegos sin modificar la parte de nacionales, pero trayendo 3 extranjeros confiables, que le van a dar gol, rebotes y defensa. Instituto, que el año pasado prefirió invertir en su estadio, en este usó el dinero para mejorar el plantel y lo hizo claramente: Ciorciari, Gerlero, Clancy, DeGroat, Green y Bertone son seis fichajes de primera. Ojo con ellos. 
Un escalón abajo aparece Libertad de Sunchales, que también retocó lo menos que pudo, y luego los dos entrerrianos: Estudiantes, que ya sabe hacer mucho con poco, y Echagüe, que compró la plaza de Lanús apostando a perdurar con un plantel barato y combativo. 
La 2016/17 parece más previsible, aunque esta vez, más todavía que en los últimos años, estará bien diferenciada entre un Norte poderoso y un Sur unitario.
Fabián García / fabiangarcia@basquetplus.com
En Twitter: @basquetplus
 

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